¿Qué podemos entender como Mesianismo secular?
A lo largo de la historia los seres humanos siempre estamos en busca de resoluciones de los problemas sociales, por nuestra naturaleza tenemos que convivir con los demás buscando el bien común, de forma integral, recordando que tenemos tres dimensiones.
Por medio pecado se rompemos la unión con nuestro creador, y comenzamos a buscar el beneficio personal sin importar que para lograrlo tenga que pasar por encima y pisotear la vida de los demás, también se nos olvida que somos seres espirituales, creados a imagen semejanza de nuestro creador.
Y comenzamos a crear dioses a nuestro gusto para que nos solucione nuestros placeres, el más fácil de identificar es el dios dinero, creyendo que por medio del podemos comprar todo y alcanzar la felicidad. En estos dioses pongo mi confianza esperando poder alcanzar la plenitud de acuerdo con mis placeres y debilidades. y lo único que puedo encontrar es la ausencia del Dios verdadero que mando a su hijo para que, "salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1, 21).
Interrogantes del tema:
1.En la actualidad por medio de mis acciones basadas en el amor, voy caminando hacia la plenitud, pero ¿En el purgatorio como me purifico?

Hola Oscar, "al atardecer de nuestra vida, seremos juzgados sobre el amor” frase muy conocida de San Juan de la Cruz. La menciono porque indicas en los interrogantes del tema que por medio de las acciones fundamentadas en el amor se va construyendo la plenitud, acciones que se eternizan y constituiran la posibilidad de contemplar eternamente a Aquel que es el amor.
ResponderEliminar"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí." Mt 25,35-36
En referencia a este texto del Evangelio, Benedicto XVI en el ángelus del domingo 23 de noviembre de 2008 decía. "las imágenes son sencillas, el lenguaje es popular, pero el mensaje es sumamente importante: es la verdad sobre nuestro destino último y sobre el criterio con el que seremos juzgados. "Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis" (Mt 25, 35), etc. ¿Quién no conoce esta página? Forma parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana: la jerarquía de valores, las instituciones, las múltiples obras benéficas y sociales. En efecto, el reino de Cristo no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia. Si ponemos en práctica el amor a nuestro prójimo, según el mensaje evangélico, entonces dejamos espacio al señorío de Dios, y su reino se realiza en medio de nosotros. En cambio, si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo no puede menos de ir hacia la ruina."
En su encíclica sobre el amor cristiano (Deus Caritas Est) dice Benedicto XVI,
"« Si alguno dice: ‘‘amo a Dios'', y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve » (1 Jn 4, 20). Pero este texto en modo alguno excluye el amor a Dios, como si fuera un imposible; por el contrario, en todo el contexto de la Primera carta de Juan apenas citada, el amor a Dios es exigido explícitamente. Lo que se subraya es la inseparable relación entre amor a Dios y amor al prójimo. Ambos están tan estrechamente entrelazados, que la afirmación de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre se cierra al prójimo o incluso lo odia. El versículo de Juan se ha de interpretar más bien en el sentido de que el amor del prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y que cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios." DC 16
Esta certeza es clave en nuestro caminar como cristianos que construimos en el aquí y en ahora nuestro destino eterno.
Benedicto XVI. Carta Encíclica Deus Caritas Est sobre el amor Cristiano. Roma 2005
Recuperado de:
http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html
Buenas Hermes, estas texto que citas:
Eliminar"« Si alguno dice: ‘‘amo a Dios'', y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve » (1 Jn 4, 20).
Es fundamental para vivir en comunidad como Cristo nos propone, para poder llegar por misericordia divina, a vivir o ser parte de Comunión Perfecta que la Santísima Trinidad, por medio de Cristo que nos amo hasta dar la vida por nosotros, nos invita libremente de amarnos como hermanos y formar su cuerpo místico.
El amor entre hermanos en la iglesia peregrina es lo que lleva a la iglesia disfrutar el triunfo de Cristo.